Historias de terror cotidiano – 2 La multa

Se que no debería contarlo, mucho menos escribirlo. Pero necesito sacarlo, necesito decirlo en voz alta a caracteres pequeños esperando que no llegue a las manos equivocadas. Mi nombre es Carlos y tengo una multa pendiente. Puede que no parezca gran cosa, quien no ha estado en estas no podría entender, pero llevo mucho sinSigue leyendo «Historias de terror cotidiano – 2 La multa»

Un sorbete de limón un martes soleado.

Su nombre era Anastasia. Su apodo Ani, pero para él era anís. Picaba en la lengua y dejaba su recuerdo en todas las salas que visitaba. Era como un eclipse lunar, un sueño interrumpido, un sorbete de limón un martes soleado. No quería saber jugar al ajedrez y su vida se dejaba zarandear por losSigue leyendo «Un sorbete de limón un martes soleado.»

El espantapájaros y los cangrejos

Jenny estaba cansada de todo aquello; estaba huyendo, ella lo sabía.Sabía que no iba a solucionar nada, sabía que tendría que regresar antes o después, y no obstante seguía conduciendo.El sol era tenue y bajo. Ninguna nube en el cielo para ocultarlo y seguía sin manifestarse claro, como si quisiera esconderse junto a ella. JannySigue leyendo «El espantapájaros y los cangrejos»

Mitch y su ojo verde

Mitch estaba saliendo de la ducha cuando se percató de lo mucho que había durado; todo a su alrededor estaba exidando agua, desde el espejo hasta los azulejos de la pared. Una nube de vapor espesa y blanca se había quedado dando vueltas en aquel minuscolo baño como sin saber salir.Él estaba acostumbrado, le encantabanSigue leyendo «Mitch y su ojo verde»

A las 9 menos cuarto

A las 9 menos cuarto, cuando justo había caido el sol detrás de las nubes el diez de mayo, la multitud se levantó y se apresuró a volver a sus casas. Edgar estaba gozando de su cordial y afectuosa no-compañía mientras todos seguían con las pupilas el caer del sol. Había pocos surferos en elSigue leyendo «A las 9 menos cuarto»

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