Un sorbete de limón un martes soleado.

Su nombre era Anastasia. Su apodo Ani, pero para él era anís. Picaba en la lengua y dejaba su recuerdo en todas las salas que visitaba. Era como un eclipse lunar, un sueño interrumpido, un sorbete de limón un martes soleado. No quería saber jugar al ajedrez y su vida se dejaba zarandear por losSigue leyendo «Un sorbete de limón un martes soleado.»

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