Mi futuro

Imagino un futuro
en el que las bibliotecas sean los nuevos bares,
donde el alcohol sea sabiduría
y los amigos, las nuevas soledades.

Imagino un futuro
en el que los octubres sean las nuevas infancias,
las ideas, sean las nuevas imágenes
y en el que el “yo” piense por el “tú”, y todos por todos.

Imagino un futuro, y de eso estoy seguro,
con personas honestas, días alegres y segretos confesados.
Insultos no dichos y maldades ni hechas,
deberes cumplidos y sueños realizados.

Creo en el futuro, y es lo que mas importa.

Un universo solitario

No había amanecido aún y ya notaba él calor del mundo.
No es que la temperatura fuera alta… Simplemente era que a él, el mundo lo abrazaba en cada momento como diciéndole que le quería, casi diciéndole que no estaba sólo. Ó así lo creía. Ninguna mañana era igual a las otras, y no obstante había cierta rutina que lo acompañaba en cada despertar. Estiró las manos que notaba entumecidas y se sentó al borde del colchón. Apoyó los pies sobre la alfombra y dejó caer su hombros sobre sus brazos rectos que estrujaban la manta felpada. Bostezó en una mueca de dolor y una lágrima se escurrió por su ojo resbalando hasta la mejilla.
Apartó la alfombra con los talones y dejó caer lentamente las plantas sobre las baldosas rocosas y frías. No era fácil despertarlo, y más difícil aún era despertarse sólo. -Por suerte- pensaba – el frío y el café me acompañan-.
Bajó de un salto que le hizo crujir rodillas y espalda, y tras ladear un poco la cabeza metió los pies en las pantuflas de andar por casa y se echó sobre los hombros lo primero, y más caliente, que encontraba. Todas las mañanas se despertaba pensando en tres cosas; en el frió que hacía, en averiguar qué había soñado y hacía donde se dirigía. No es que no conociera su casa, es que a esa hora no recordaba ni su nombre y tardaba un rato a volver en sí. Qué había soñado solía quedarse en un incógnita que con los minutos se difuminaba en su mente como una nube alta y rarefacta. En cuanto al hacia dónde iba, la respuesta solía ser la misma; pasaba por la puerta apoyándose al marco, a veces tropezaba con sus zapatos y luego seguía hasta la cocina. Encendía la luz y volvía a apagarla, olvidándose todas las veces que allí, hasta de noche, la luz de la luna y las estrellas solía entrar por las ventanas y apartar la oscuridad como si de un viento cálido se tratara. Encendía el fuego con poco más que unos palillos y tras comprobar la temperatura de la plancha de hierro con la mano,  apoyaba sobre ella la cafetera que preparaba rigurosamente la noche anterior, siempre después de fregar la loza. Mecánicamente apoyaba la frente sobre el cristal de la ventana y abrazaba la columna del tubo de escape de la chimenea.
Sabía que hasta que no quemara, el café no hubiera estado listo. Por eso gozaba de su lento cambio de temperatura. La cabeza contra el cristal le servía sí para despertarse, pero era más que nada parte de la rutina de acostumbramiento a la vida. No solía llevar sus gafas redondas hasta después del café -¿Para qué?- y por eso se quedaba mirando embobado los picos de los árboles oscilar al ritmo del viento mientras su aliento seguía dibujando manchas opacas sobre la superficie transparente.
-¿Qué habré soñado?- seguía preguntándose – ¿Es posible que aquel pico se mueva más rápidamente sólo para saludarme? Hola a ti también, amigo. Espero que al menos tu te acuerdes, si es que sueñas.. – El interior del codo empezaba a quemarle, así que retiró el brazo, lo apretó contra el cuerpo para difundir el calor y fué a buscar las gafas. Cuando volvió la habitación era más templada y el café listo.
Inclinó la cafetera sobre su taza de cristal y se lo acercó para orlerlo con la nariz y con las gafas que se empañaban de alegría.
Tomó un sorbo y volvió a mirar a fuera. -¿Y hoy? ¿El universo será solitario como ayer?-.

Hay un vacío

Hay cierto vacío dentro de mí.

Estoy siempre más convencido de que el universo es tan presente fuera como dentro de cada uno de nosotros.

No se si cada uno vive en un universo diferente y tiene un universo diferente.

De lo que estoy seguro es que las respuestas se encuentras dentro, fuera, arriba y abajo.

No importa donde mires. Si miras bien puedes encontrar el universo

Nada era tan fácil como mirarla

En sus ojos había un abismo
O era él que caía allí dentro.
Nada era tan fácil como mirarla.
Era como si la mirada de él sirviera para verla,
como si no pudiera emplearla mejor…
como si la suma de sus dos ojos encajara sigilosamente
en el espacio que se abría entre su cuerpo y su alma.
Él a veía hasta el fondo, hasta dentro,
deleitándose contemporáneamente con su diminuto cuerpecito de mujer.
Nada era tan fácil como mirarla.
Para echar un vistazo a la falange de su ser
Amaba abrirse camino entre las mariposas de su estómago,
De paso solía observar los colores de sus llantos,
A veces simplemente se estacionaba en la antesala de su epilogo emocional,
Pero siempre entraba por la puerta de sus ojos.
No pedía permiso. Se lo arrancaba rápidamente con muchas caricias.
Nada era fácil como mirarla.
Ella se lo pedía con sus manos mientras su voz seguía diciendo que no,
Que ella era fuerte y que no necesitaba polvo de hadas.
Los únicos que no lo necesitan son los que ya estan muerto,
los que aun no han nacido
Y los que viven como de casualidad, matando el tiempo que hay entre estos dos felices momentos.
Ella en carne y huesos,
Ella en risas y llantos,
Ella en palabras y cantos,
Ella en ideas y besos…
No sabia porque pero la amaba,
En todas las formas que la brindaba la vida.

Nada pasa

Nada pasa.
Ni las casas se oscurecen,
Ni la tierra se ilumina.
Nada pasa en este calmo paraíso,
Nada pasa mientras pasa la nada.
Este fuerte viento me abraza
Con sus fuertes brazos de brazas,
Y yo ni puedo quejarme.
Hay demasiadas piedras para no construir castillos mentales…
Hay demasiada arena para no escavar fosas anímicas.
Déjalo todo
Y ven a vivirte y a morirte.

Mi último no-regalo

He entendido que tengo que alejarme.
Tu eres perfectamente incompleta,
Yo soy completamente imperfecto.
No se como explicártelo
Y no se como explicármelo.
Si te quiero es porque eres aérea
Te imaginé paseando por ahí,
Tu vida deslizar ligeramente por sus paseos despreocupada, calma, con ganas pero sin prisa… Aérea.
No voy a buscar versos, ni rimas, ni recursos ni métrica. Ya gasté todos mis esfuerzos en aceptar esa verdad.
¿me crerías si te dijera que, con la sabiduría de mis 19, estoy dispuesto a mucho?
Tanto como para esperarte y hacerte esperar.
Tanto como para convencerme de que tu yo es real y tu experiencia no.
No eres tú el problema, ni tu edad, ni tu experiencia ni tu belleza.
El problema no eres tú.
He aprendido mucho de Lanzarote, tanto que ahora se que aunque la noche nunca será mía, tu siempre serás mi noche.
He aprendido a no querer poseer lo que amo,
Y es por eso que hoy hize el billete de vuelta;no me hace falta tener Lanzarote para ser Lanzarote.
Si te quiero es porque eres aérea.
Mi amor siempre ha sido posesivo, bruto, patoso, poético y dramático. Y si por mágia pudiera hacerte mía, ya no serías lo que quiero.
Hoy mi amor deja espacio para la liberación de mi felicidad. Y es por eso que ya no te necesito cerca, ni te necesito mía. Hoy te necesito libre, libre, libre y salvaje.
Siempre me imaginé amando a una mujer que paseara abrazada a mi, que me buscara con los ojos, que me encontrara con la nariz…
Pero da la casualidad de que nunca amaría una mujer así.
Busca una X , ya que amo X, para que se convierta en una Y que no puedo amar por no ser X.
Si te quiero es porque eres aérea.
Eres como una flor que me gusta por ser lo que es, tanto que quiero que sea mía, aunque conmigo no sea la flor que es.
¿bonita contradicción, no?
Podría utilizar otras mil comparaciones, ejemplos, metáforas, similitudes y alegorías.. Seguiría sin saberlo explicar.
Quiero solo que sepas que si decidí alejarme no fue por tu bien, sino por mi sano egoísmo que prefiere ser feliz contemplandote aérea caminando por ahí, que entristecerme estropeando tu bella esencia con mi estúpido amor.
Te quiero hoy, ayer y siempre que recordaré las manchas de tus ojos, bella.

A las 9 menos cuarto

A las 9 menos cuarto, cuando justo había caido el sol detrás de las nubes el diez de mayo, la multitud se levantó y se apresuró a volver a sus casas. Edgar estaba gozando de su cordial y afectuosa no-compañía mientras todos seguían con las pupilas el caer del sol. Había pocos surferos en el agua, pues el viento en contras rompía los pequeños tubos que raramente se formaban. Aquel dia el sol era el protagonista. No había nubes que estorbaran su espectaculo ni barcos que lo pusieran en segundo plano, y como si no bastara, había una ligera calima que si bien perfilaba nítidamente  el contorno redondo de la esfera, dejaba un educado espacio para que se colorearq el cielo de un pálido rojo. Mientras tanto el sol estaba más amarillo que nunca y bajaba y bajaba en caída libre hasta que desapareció en cuestión de segundos detrás del mar y casi pareció que los despedía como un cura al final de la misa o una prostituta después del sexo.  Mientras hasta diez minutos antes todos estaban de paseo, ahora estaban de vuelta a sus hogares. ¿Que ha pasado? ¿Por que todos caminan tan rápido? Siempre me he preguntado qué es el atardecer en sí. Si el laxo de tiempo que tarda el sol en recorrer los últimos centímetros, desde que el horizonte empieza a comerselo hasta que se lo traga, o si el momento en el que desaparece. Claro, desde mi aceptable castellano podría preguntar si no sería más justo decir ” voy a ver el sol mientras atardece”en el primer caso y ” voy a ver el sol hasta que haya atardecido” en el segundo. De todas formas no es la léxica española la que me preocupa, sino el hecho de que a la mayoría, nadie le ha enseñado a disfrutar sin limites del presente. Estar tan bien que el pasado el presente y el futuros se estrechen la mano en el corazón de uno provocando un dulce suspiro. La mayoría vive en el presente recordando el pasado o esperando el futuro. Yo tampoco me lo creía en principio pero si, lo he visto con mis ojos. He visto 20 personas mirando sin ver el atardecer y al llegar al meollo del asunto, en cuanto desapareció hasta la ultima parte del hemisferio norte del sol, los he visto levantar como si fuera casualmente y regresar con paso ligero hacia sus tumbas.
Tengo que decir que no todos nacen así. Y alguno tiene hasta la suerte de  encontrar en su camino unos buenos maestros. Más que maestros los definiría gurúes, ya que los maestros enseñan y los gurúes te hacen aprender. Mi gurú era una chica aparentemente muy sencilla, bajita en su estatura, flaquita en su tamaño y morena como la noche. La conocí como se conocen los gurúes;buscando otras cosas. Empezé a trabajar un día y me la encontré de frente, detrás de la caja de la tienda, buscándome en mis ojos. Yo, que no soy tonto, me enamoré de ella. Pero como soy muy lento para algunas cosas, tardé en entender que ella me deseaba. Para ser sincero tuvo que dejármelo por escrito para que lo entendiera… La pobre.

Planeando para no caer

A ti te conozco y no.
Te siento y no.
Te tengo y no.
Te quiero y te quiero.
Si hubiera sido mano te hubiera acariciado, lento y firme, desde tu pie hasta tu alma.
Si hubiera sido boca te hubiera besado, tenue y atrevido, desde tu olor hasta tu seno.
Si hubiera sido sueño te hubiera soñado y soñado como nadie nunca te ha soñado.
¿No es eso lo que todos buscan?
¿No querías aprender a volar?
Siento que no siento que lo siento y quiero que no quiera quererte.
La vida es un cielo y tu cuerpo melifluo se derrite encima mio.
¿Cuantas veces has amado para ser tan joven?
¿Cuantas veces tengo que amar para poder volver a buscarte?
Las maletas de tus ojos cargan con la levedad de mi recuerdo.
Tus manos me huelen, tus narices me tocan y tu cuerpo me prende en llamas sin avisar.
Entraste en mi memoria de puntillas, sin el menor ruido y me robaste el amor, lo estirpaste, bruja, lo mascaste y ahora esperas a escupirlo.
Esta noche te quiero.
Esta noche me quiero, lo quiero, te quiero y no quiero.
Esta noche no volaremos.
Esta noche no y mañana tampoco.

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