Se dice por ahí, se dice, son rumores,
Que en el bloque veinte
de la calle de los pescadores,
Dos limoneros bien negritos
Con sus limones,
Se montaron una orgía,
Con la salvia y la menta fría,
Llenando el cuarto con sus olores.
Lo mejor que se cuenta de ese día,
Fue cuando al pie de la cama,
Raíces arriba así como estaba,
Un limonero tuvo la osadía,
De frotar una albahaca con su rama.
El perfume de esa planta,
Se apoderó de su atención,
Y los tres, juntos en el ciclón,
Se disfrutaron bajo la manta.
En nada llegaron al placer orgásmico,
Pues los tres, en tríos, no eran expertos,
Y así, con el corazón abierto,
Se amaron en un sexo plantástico.
