Si mi vida fuera un libro, un romance,
Ella sería el capítulo ocho,
Llegaría después de mi ego tocho
A enseñarme, maestra, sin que se canse.
Seráa el tacto de este trance,
O que siento el sol a mí alcance,
O que por fin me he decidido
A no dejarlo en el olvido,
A cogerlo por el pescuezo,
A no dejarlo todo al rezo,
Y tomarme lo mío ¡joder! Que siempre lo ha sido,
Y yo lo había olvidado, hasta casi haberlo perdido.
Será el sonido de este calor
Esa llama natal
Este estímulo vital
O el olor de este renovado amor
Pero hoy
Voy a ser yo
Sólo para mí
