A veces no quiero escribir

A veces no quiero escribir.
Sí, parece que a uno no le gusta, pero no es así. Hay días eN que tengo tanto que decirle al papel y aún así no consigo estar sentado.
Cuando la mayoría de los días disfruto de la transcritura de las palabras, otra pocas veces representa para mí un suplicio; un despecho que me hace la vida. Como si me hubiera portado mal y tenga que estar con el boli o el teclado en la mano para expiar mis pecados. Pero nadie me obliga, ni yo mismo. De lo que hablamos aquí es de una necesidad devastadora de sacarlo todo, de terminar aquella descripción que te estaba quedando preciosa o de vomitar lo que piensas en forma de verso, porque se sabe, los versos pesan, y si no se escupen te perforan la garganta.
El otro día justamente, el sol era alto, los prados eran verde tras una semana de lluvia, los ríos anchos y las calles se llenaban como no se llenan no el último sino el primer día de verano. Salí con todo el equipaje, dispuesto a sentarme en el verde y escribir el guión de la mejor historia de todas… Y nada. Literalmente nada, no sé si por el sol, los perros, los niños jugando… Pero no conseguí concentrarme. O simplemente no me apetecía o no tenía nada que escribir. No lo sé y no me importa. Lo dejé fluir y disfruté del día, cómo sería lo normal.
Pero hay otros días en los que escribir no es un placer, al revés, se vuelve un deber.
Tienes mil ideas en la cabeza, las frases que te suben por la garganta , tú queriendo frenarlas, pidiendo orden, pidiendo tregua. Pero las ideas siguen revoloteando y las frases brotando de la punta del boli. Mi libreta se llena,mi mano se cansa..Me encuentro ya dispuesto a levantarme y como un relámpago otra frase, otro concepto. Basta otro ambiente, basta imaginarlo distinto para querer cambiarlo de nuevo y claro, tus amigos te esperan, tu chica se molesta y tú te quedas hacendl tu deber, sin quererlo, sin desearlo. Pensando en lo que te espera, y odiando esa puta casa con las grandes baldosas blancas, que parecía que estaba limpia pero el polvo se quedaba en las junturas de los cuadrantes dejando que la suciedad se ocultara de la maniática madre de Reffaello

Publicado por Maximusme

Trozos de vida de vidas a trozos

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