Los cielos han caído, amor mío
con frescas heridas en los pechos
se han derrumbado, vencidos,
sobre la turbia conciencia de mis frágiles hombros.
Y así dejo de creer en todo lo posíble.
Depongo toda mi fe,
en esta presumida, respetable y tenue
respuesta que es la sabia ignorancia.
Y ahogo mis dudas y en charcos de mentiras las hundo,
las hundo con lo que queda de mi ser,
y con lo que resta de mis restos,
y con lo que sobra de mis sobras
